domingo, 20 de febrero de 2011

Nos Deben Una

Miércoles, 28 de Abril de 2010

Ese día, podía haber sido un día de Q2 en la EET como otro cualquiera. Uno de esos días anónimos que no pasarán a la historia. Pero no. Yo, al igual que miles (quizá millones) de personas, sólo tenía una palabra en la mente: REMUNTADA.



Mientras me vestía, por encima de mi camiseta, me puse la camiseta del Barça. Nunca antes había llevado la camiseta del Barça para algo que no fuera ver un partido importante, nunca la había usado para mi día a día. Vestido para la REMUNTADA.

Subí a la universidad en tren, y la densidad de camisetas del Barça superaba con creces la media habitual. Allá donde miraras, había alguien llevando una camiseta blaugrana (a veces, con los colores de la segunda equipación). Camino a la universidad, me entretuve a contar la gente que veía con la camiseta del Barça, aunque no recuerdo a cuanta gente vi. En mi clase, éramos 6; más los que llevaban una chaqueta o una mochila con el escudo. Alguno, incluso, había comprado el periódico en el que no se hablaba otra cosa que de la REMUNTADA.

No puedo recordar qué di ese día ni conservo el horario de la época para ver qué di. Digamos que unos señores/as se dedicaron a contarnos algo con lo que el Barça no tenía nada que ver, y entre clases, el tema de conversación no podía ser otro que el de la REMUNTADA.

Durante la tarde, respiré el ambiente de las Grandes Noches de Fútbol dejando de lado todo lo que tenía que hacer para mañana. Ya habría otro momento para hacerlo. Además, tuve que ir a dar una clase particular de química previa a la REMUNTADA.

Mi alumna tenía en la época (y supongo que sigue teniendo) una camiseta del Barça colgada en su estudio, con las firmas de varios jugadores; pero aquél día la llevaba puesta. Ella sabía que yo soy del Barça porque la semana anterior cuando concretábamos la fecha de la siguiente clase dije "Hostia, el día de la REMUNTADA".

La clase fue sobre ruedas, y una hora después salí con 10 euros más en el bolsillo para encontrarme con mi padre que me pasaba a recoger (por aquél entonces yo todavía no tenía el Toledo para mí solo). Casi le da algo verme con la camiseta, a él que es del Real Madrid. Llegué a casa y vi por la tele la caravana de motos que seguía el autocar del Barça camino del Camp Nou desde el Hotel La Florida. Allá donde miraras, sólo se veía una marea blaugrana. Los asistentes al campo tenían "instrucciones" explícitas de llevar la elástica blaugrana y la gran mayoría lo hicieron. Ese fue el momento en el que fui consciente que estaba ante una de las fechas clave en la historia del fútbol en Europa. El Día de la REMUNTADA.

Al caer la noche, llegamos al kebab donde vamos a ver los partidos con mucha más antelación que de costumbre aún y tener mesa reservada. Como en las Grandes Noches, los pakistaníes habían puesto sillas y mesas extra en el establecimiento y en pocos minutos, se formó niebla en el techo. Si yo fumara, habría fumado como un loco esa noche. Casi todos íbamos equipados con las camisetas blaugrana (excepto una de nosotros, que llevaba la segunda equipación de color naranja) y, como en las Grandes Noches, la bufanda en el bolsillo. Además, quien más quien menos, llevaba sus amuletos futbolísticos, camisetas especiales, calzoncillos con misteriosos poderes mágicos y demás. Todo es poco para una REMUNTADA.

Uno de los pakistaníes del kebab subió la voz a la tele y pudimos disfrutar del mosaico del Camp Nou en todo su esplendor. Y comenzó el partido, 96.214 almas se dejaron la garganta como nunca antes se había visto en el Camp Nou. Si cantaran así en los demás partidos, se merecerían ser de verdad "la mejor afición del mundo". Devoré mi "dürum de pollo con todo" y me bebí mi Coca-Cola con una voracidad desconocida en los 10 primeros minutos de partido. Con el estómago lleno para la REMUNTADA.

Supongo que ya sabéis como fue esa noche. Este fue el partido que le quitó a la semifinal de Champions League de la temporada 2008-2009 (el Iniestazo) como el partido de fútbol con el que más he sufrido. Hasta antes del partido de la REMUNTADA.

El gol a la desesperada de Piqué al minuto 84 nos hizo creer y rompió algunos vasos en el kebab. No recuerdo la celebración con nitidez. El gol anulado a Bojan nos puso, por un segundo, en la final de la Champions; creyendo que habíamos logrado la REMUNTADA.

La locura duró, como he dicho, un segundo. El Barça había asediado la portería del Inter durante 90 minutos y redobló esfuerzos en los compases finales del partido, pero el balón no entró. El kebab se vació con una velocidad nunca vista y sólo unos pocos nos quedamos para ver cómo Mourinho se remojaba con el agua de los aspersores del Camp Nou. Lo pusimos de Hijo de la Gran Puta para arriba, ya sabéis. Adiós REMUNTADA.

Pagamos y cabizbajos, fuimos a buscar los coches. Los días siguientes, tuve la sensación de que me habían estafado. Que había comprado un Ferrari y el logo se le había caído y en realidad era un Autobianchi. De que había malgastado mi tiempo. De que me había hecho ilusiones; de que la chica guapísima y con un cuerpazo de escándalo que conoces por el Messenger es en realidad... bueno, no tan guapa. Ya me entendéis.

Este miércoles de dentro de tres semanas nos enfrentamos a una situación parecida, la llamaría REMUNTADA II. Menos dramática pero con más peligro ya que el Arsenal no va a salir con 74 jugadores bajo la portería, si no que intentarán marcar y matar la eliminatoria... Tengo miedo a hacerme ilusiones y que me vuelvan a estafar.

Quiero aferrarme a las palabras del Arquitecto Guardiola: "Us debem una. I aquests no fallen."

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