lunes, 17 de agosto de 2009

De vuelta

Dije en su día que esperaba resetearme en Londres. No sé si lo he conseguido, pero lo que sí que es seguro es que no he pensado ni un solo segundo en la universidad. Ha sido mágico, se ve que el cerebro no funciona bloqueando pensamientos si no sustituyéndolos por otros...

Y no sólo por el olvidar por cinco días quién soy, adónde voy y de dónde vengo, si no por ver la ciudad. Hemos andado lo indecible. Hemos comido horriblemente mal (comida rápida y kebabs). Hemos estado ya más rato en el Underground que en el Metro de Barcelona. Hemos hablado con gente amable y con auténticos capullos. Hemos constatado que no tenemos ni zorra de inglés como para entender los titulares de los periódicos... Ha sido la hostia, vamos.

No voy a ser yo quien os descubra Londres, pero sí que me apetece hablar un rato de la ciudad:

Me ha sorprendido su enormidad. En el plano, parece pequeña, pero realmente es inabarcable, gigantesca. Soy de los de la teoría de que para ver una ciudad hay que caminarla y me he arrepentido de ello en Londres, dado que he terminado cada día con los pies destrozados y no hemos visto ni la mitad ya que por el poco tiempo del que disponíamos, hemos ido a lo esencial.

¡Qué parques! España no ha visto uno de esos parques desde pasada la Gran Glaciación. Verdes hasta donde alcanza la vista, inmensos, jardines cuidadísimos, hamacas de pago, ¡césped sin aspersores!

Me ha encantado su carácter. Es una ciudad con gran carácter, cualquier chorrada que ves, te recuerda que estás en Londres. Cualquier autobús con el que te cruces, cualquier taxista suicida que se marca una pirula en mitad de la calle, cada placa de calle, cada leyenda "LOOK RIGHT" y "MIND THE GAP" pintadas en el suelo, cada pakistaní en su tienda; te recuerdan que estás en Londres y sólo en Londres y nunca más lo podrás ver en ninguna otra ciudad.

No sé, seguro que se me ocurren más cosas cuando acabe la entrada, pero sí que tengo una reflexión que me ha sorprendido a mí mismo:

"Barcelona es una amiga con la que ir de compras y contarle tus confidencias, siempre dispuesta a escuchar e irse de fiesta hasta altas horas de la madrugada, pero sin malos rollos. Con Roma me iría de museos por el día y quedaríamos como amigos tras una buena cena romántica. A la ciudad de Nueva York la haría mi esposa y tendría tres hijos con ella, haciéndole el amor sobre una cama de pétalos de rosa. A Londres le echaría un polvo salvaje en una de sus calles residenciales sin salida."

Empiezo a pensar que se me ha ido la olla por completo...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Así se viaja, sí señor. Pateando la ciudad a saco. A ver si hace posts con sitios que haya visto, y si ha tomado fotos, mejor.

La verdad es que es realmente difícil entender a los ingleses, aparte del socorrido "excuse me". Otra de las cosas que dan carácter a la ciudad es cómo va la gente en los pasillos del metro: a toda prisa, como si se les fuera a quemar el pan. Uno de mis pasatiempos londinenses favoritos es cabrearme con la gente que me empuja, y hacer los transbordos a paso ligero, empujando a la gente a golpe de "excuse me".

Desde luego, lo más difícil de entender del inglés son los periódicos, así que no se amargue...

Daniel Alarcón dijo...

Gracias por tu comentario, Anónimo! Lo de los periódicos me dejó realmente chafado. Yo iba con mi First Certificate y mi experiencia vital con el inglés y de repente me encuentro con secciones de deportes que no hay por dónde cogerlas y en las que los titulares hay que deducirlos por contexto! Realmente, eso me ha dejado muy chafado. En cuanto a lo de los intercambiadores del metro, lo que usted hace puede llegar a ser un deporte de riesgo si se hace en Picadilly Circus...

Komotú dijo...

Seguimos tus aventuras con pasión.


Animo compañero y a seguir viajando.

como ciudadanos de Rubí. Tenemos la necesidad de seguir evangelizando a nuestros pueblos hermanos. Un ciudadano de Rubí debe viajar siempre !!

Daniel Alarcón dijo...

Gracias por tu comentario, Komotú! Aunque sería mejor no evangelizar demasiado por ahí arriba, no sea que acaben poniendo la música alta en el móvil o quitando el silenciador a las motos... Es broma.